15 de Septiembre: El Nuevo Grito

  • 18 septiembre, 2019
15 de Septiembre: El Nuevo Grito

Foto: Internet

Por Arturo Romero Sánchez

Corresponsal/Lapolacamich

   CIUDAD DE MÉXICO.- En el la ceremonia del Grito de Independencia, el domingo anterior, en el Zócalo capitalino, fueron palpables algunos de muchos cambios que se empiezan a gestar dentro del Gobierno Federal; para la ciudadanía, el acceso libre a la Plaza de la Constitución, sin las (antes) acostumbradas vallas metálicas que circundaban, no solo esa plaza, sino hasta las calles aledañas, custodiadas, no digo de decenas, sino de cientos de elementos de seguridad: desde la policía bancaria industrial, hasta elementos del ejército, destacando la presencia de guardias presidenciales, “algunos vestidos de pueblo” infiltrados dentro del grueso de asistentes, y que desde ahí, escudriñaban de arriba abajo a quien le pudiera ser sospechoso. Las conductas atrabiliarias de quienes estaban en los puestos de control de ingreso, que hasta un bolígrafo era motivo de rechazo para pasar…muchos de quienes acudíamos éramos interrogados y exhaustivamente revisados en nuestras pertenencias.

Los soldados de guardia, en actitud impertérrita, de soslayo, miraban a la concurrencia, incapaces de mostrar un rasgo humano, ante la mirada de los niños, que, atraídos por la vestimenta y las armas, osaban preguntar: ¿pesa mucho el rifle?…y solo el silencio les respondía.

Esta vez, no hubo gran despliegue de fuerzas de seguridad, o, más bien su presencia muy discreta, y atentos a cualquier gesto o palabra de la ciudadanía, esta vez, los militares mostraron su parte humana, nos enseñaron que también son pueblo, que también tienen sentimientos al igual que todos, y con gusto respondieron a inquietudes de quienes así lo desearon, con gusto posaron para la “foto del recuerdo” de quien lo solicitó.

Este año, quedó atrás el desfile de funcionarios e invitados, que rodeados de sus guardaespaldas, repartían miradas de humillación y desprecio a los ciudadanos, este año, fueron muy pocos los invitados, y los que tuvieron el honor de serlo, se vieron agasajados con antojitos mexicanos y una agüita de sabor, la horchata y la jamaica estuvieron presentes, no hubo frases de adulación, solo hubo palabras de admiración y esperanza, ante un convivio modesto, tan modesto  como lo es para la mayoría del pueblo. Atrás quedaron los ágapes de postín, atrás quedaron los dispendios.