La Catrina: su Origen.

  • 28 octubre, 2019
La Catrina: su Origen.

* Nacida de un grabado de José Guadalupe Posadas

* “Toda la gente acaba siendo calavera

Foto: Internet

Por Arturo Romero Sánchez

Corresponsal/Lapolacamich  

Viene la muerte luciendo 
mil llamativos colores 
ven dame un beso pelona 
que ando huérfano de amores. 

El mundo es una arenita 
y el sol es otra chispita 
y a mí me encuentran tomando 
con la muerte y ella invita. 

No le temo a la muerte 
más le temo a la vida 
como cuesta morirse 
cuando el alma anda herida. 

Dicen que van a asustarme 
llevándome a tu presencia 
si estas durmiendo en mi vida 
es natural si despiertas. 

Se va la muerte cantando 
por entre las nopaleras 
en qué quedamos pelona 
me llevas o no me llevas. 

No le temo a la muerte 
más le temo a la vida 
como cuesta morirse 
cuando el alma anda herida. 

Se va la muerte cantando 
por entre las nopaleras 
en qué quedamos pelona 
me llevas o no me llevas.

En el año de 1912, nació de manos de José Guadalupe Posadas, un grabado con tan emblemático dibujo que ha traspasado las fronteras y que ahora da pauta a una celebración reconocida a nivel mundial: la festividad del “Día de Muertos”, tan esperado por la población, que se desborda por todos los rincones con este atavío, atavío que fue usado en un mural por Diego Rivera, otro genio dentro del arte mexicano.

José Guadalupe posadas nació en el estado de Aguascalientes, en 1852 y murió en el año de 1913, en vida se desempeñó como caricaturista, grabador e ilustrador, que se distinguió siempre por hacer crítica social, trabajo colaborando para varios periódicos en León Guanajuato, hasta que a fines de 1988 se traslada a la Ciudad de México lugar en donde puso su propio taller de litografía, para empezar a ser famoso por sus caricaturas de carácter social.

Retratando la explotación sufrida por el pueblo y su vida cotidiana, su obra se vio ampliamente reflejada en sus dibujos con figuras en forma de esqueletos y calaveras, y en 1912 salió a la luz un grabado con la ahora tradicional catrina, que en ese tiempo no era reconocida como tal, y no llevaba vestimenta alguna, sino que hasta en 1947 Diego Rivera realizo un mural llamado “Sueño de una tarde dominical en la alameda” en la que la presento con vestimenta  a la usanza de la aristocracia de esa época quedando la sentencia:

 “La muerte, es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera” citada por el mismo José Guadalupe Posadas. Ni el creador de este grabado ni Diego Rivera supieron el alcance de la imagen conocida originalmente como “La Calavera Garbancera” y la vestimenta dibujada por Rivera y ya desde entonces ha tomado el nombre de “La Catrina” que ha dado lustre a nuestra tradición.

 A la fecha, no hay mexicano que no se identifique con tal imagen: todos queremos ser “catrines” o “catrinas” y lo tomamos como lo hemos hecho siempre, con el humor que nos caracteriza, vivimos burlándonos de la muerte, tomando a broma ese que será nuestro destino, tanto que hasta somos tan dados a hacer versos que son conocidos como “calaveras” en donde se hace alusión sarcástica de tal “en qué quedamos pelona, me llevas o no me llevas”. ¡Ah! Porque a la muerte le llamamos de diferente forma, para nosotros es “la calaca” “la flaca” “la huesuda… y como buen mexicano, no le tememos, es nuestro destino final; siempre de la mano de ella, tanto que hasta canciones se le han hecho, y hasta le rendimos pleitesía, a nuestra amiga, que nos llevará hasta el más allá.