La Ciudad de México: Sumida en la Contaminación

  • 14 mayo, 2019
La Ciudad de México: Sumida en la Contaminación

Fotos: Artrom y Twitter

Por Arturo Romero Sánchez

Corresponsal/Lapolacamich

   CIUDAD DE MÉXICO.-

Durante los últimos días, la ciudad de México se vio atacada por grandes incendios en algunas de sus áreas verdes, mismas que son los pulmones de esta macrourbe que alberga a casi 20 millones de ciudadanos, entre los que viven ahí y los que por necesidades tiene que trasladarse a esta ciudad.

Desde hace varios días, al despertar, gran parte de la ciudadanía respiramos un humo, con sabor y olor a leña quemada, y transitamos dentro de una niebla que a la distancia desdibuja los edificios y todo lo que les rodea, producto de una gran contaminación que al no existir corrientes de viento, permanecen sobre nosotros, formando una cúpula contaminante, una cúpula letal para algunos organismos, y obviamente, también para nosotros; salir a la calle, ya es un riesgo, pues a medida que transcurren los minutos, el ardor de garganta y de los ojos, no se hace esperar, con el consiguiente malestar para los pulmones. Es difícil esta situación, y aún no sabemos cuánto va a tardar, nos urgen unos vientos fuertes, un poco de lluvia… más bien, diría, un montón de lluvia para que la misma prodigiosa agua haga asentar las partículas suspendidas en el aire, debo confesar que nunca había vivido una situación como esta.

Los incendios, que no sabemos a qué atribuirlos, pues mientras que se dice que son ocasionados por causas naturales, otros apuestan que han sido provocados, pero de una u otra forma que se hayan dado, la verdad es que nos afecta en demasía. La Ciudad de México, al estar rodeada de cerros, es un valle con dificultad para que haya una correcta dispersión de contaminantes.

No solo la contaminación de los autos, sino también de las industrias, de los ciudadanos que acostumbran hacer quemas de objetos o de la misma basura.

La lección está aquí, ya la tenemos presente, y en nosotros está poner la solución para que la vida siga de buena manera, en mejores condiciones, o para demos al traste con nuestro mundo.